Esta misma semana en la Comunitat han tenido que lamentarse tres muertes en las playas, concretamente en Torrevieja, El Saler y Burriana. No obstante, hay un vínculo que une a las dos últimas: se produjeron antes de que los socorristas ocuparan sus puestos de trabajo. Un hecho que no pasa desapercibido para los bañistas más tempraneros.
Javier tiene 64 años y necesita caminar sobre la arena debido a sus problemas circulatorios. «Vengo todos los días. Tengo las piernas mal y debo andar por la playa por prescripción médica. Por eso no tengo más remedio que venir a esas horas porque después hay mucha gente, los niños se cruzan corriendo y puedo caerme. No digo que vengan los socorristas a las 4 de la mañana, pero sí hacia las 8, que somos muchos los que ya estamos aquí», reclama Javier.
Alicia comparte su opinión. «Yo vengo sobre las 8 y el inconveniente es que no hay socorristas. Por mi no me preocupa, pero viene gente mayor y pienso que sí que sería necesario que hubiera más vigilancia, comenta mientras recoge su bolsa para irse. Todavía no son las 11.
Por su parte, las empresas encargadas de la seguridad de las playas también tienen mucho que decir al respecto. Desde la Cruz Roja, que se encarga de la seguridad de 105 playas de la Comunitat, piden a los bañistas precaución ante todo. «Siempre recomendamos que se bañen dentro del horario y de una zona vigilada», asegura José Miguel Rebollo, vicepresidente de Cruz Roja.
La de Las Arenas es una de las playas que más madruga en lo que se refiere al servicio de socorrismo. Sin embargo, el resto de poblaciones hasta 10.30 o las 11 horas no comienzan su servicio.
En playas turísticas como Cullera o Moncofa no tienen servicio de vigilancia hasta las 11. «Nadie nos ha pedido que cambiemos el horario», dicen los responsables de ambas playas. A pesar de que haya veraneantes que desde primera hora quieren disfrutar del mar.
La seguridad de las playas es competencia municipal, depende del ayuntamiento de cada municipio. «Cruz Roja dispone de recursos para ampliar sus servicios y estamos a disposición de ofrecer un servicio con mayor rango en la franja horaria si así fuera necesario. Cuando nos reunimos con los consistorios siempre planteamos una mejora de nuestros servicios», dice Rebollo.
Ajenos a los formalismos de las esferas superiores, los bañistas quieren que se les garantice la máxima seguridad. «Es muy importante saber la bandera que hay y a veces la anuncian muy tarde», asegura Carmen. Esta gallega pasea todos los días antes de las 8 de la mañana por la playa, bien sea verano o invierno. «A las horas que yo vengo somos muchos. No veo correcto que no haya socorristas, puede pasar cualquier cosa», denuncia.
Pese a ello, la tradición impera en el trayecto desde el mar hasta el paseo marítimo sea la hora que sea. Evitando pisar la arena, que está que arde, los bañistas recogen sus bártulos, se quitan la arena en las duchas y se marchan. Mañana más, haya socorristas o no.







