Salvemos Lo Ferrís advierte del carácter especulativo que recae sobre el palmeral

Lo Ferrís es un lugar singular y privilegiado del Mediterráneo que tiene un valor ambiental, cultural, histórico y económico para Torrevieja. Pero este terreno, aunque no es urbanizable, se encuentra desprotegido al no estar incluido en ningún plan específico -ni municipal ni comunitario-, por lo que ha sido objeto de intereses especulativos por parte de los poderes políticos y económicos en repetidas ocasiones en las últimas tres décadas.

Así lo viene denunciando la plataforma “Salvemos Lo Ferrís”, que sostiene que el “muro de la vergüenza” que está levantando la empresa propietaria de un sector de esta zona natural podría ser un primer paso para construir en gran parte de la parcela que, según el Plan General de Ordenación Urbana de Torrevieja, tiene como uso fundamental el hotelero, con una elevación máxima de tres plantas.

En concreto, el PGOU califica Lo Ferrís como el sector 26 que, con una superficie bruta de 39.710 metros cuadrados, tiene como uso fundamental el hotelero, además de un uso extraordinario con restaurantes, espectáculos y deportes.

La empresa propietaria de un sector de Lo Ferrís niega que tenga interés urbanístico. Incluso, sostiene que el propio José Manuel Dolón, alcalde de Torrevieja, miente sobre el supuesto fin inmobiliario.

No es la primera vez que lo niega, pese a que parte de la parcela está calificada de hotelera y que años atrás se empezaron a delimitar las calles en el sector que está pegado a la carretera N-332: “Lo Ferrís está clasificado en el PGOU de Torrevieja como suelo rústico no urbanizable; por lo que considerar la opción de una edificación en dicho suelo, no sólo se consideraría un atentado contra uno de los espacios más emblemáticos del municipio, sino que constituiría una acción fuera de la ley”, en palabras de la propia empresa el año pasado.

Con todo, “Salvemos Lo Ferrís” ha podido saber que han existido contactos entre la empresa y el consistorio para que éste haga una recalificación del terreno. Tampoco es tranquilizador que la empresa, en su plan de regeneración de la finca, considere que es “un paisaje casi fosilizado desde el punto de vista agrosistémico” y de “menor calidad estética” que el de Elche, cuyo sistema milenario de riego hace que se considere patrimonio cultural.

Eso sí, añade que es de “gran calidad estética, como marco para cualquier otra actividad socioeconómica”. “Salvemos Lo Ferrís” se pregunta si esa actividad es la hotelera, con un gran palmeral convertido en el jardín trasero del hotel.

Este plan, que contempla “el cerramiento como primera actuación”, tiene como punto de partida la eliminación de los ejemplares que se encuentren en mal estado, al mismo tiempo que se adquirirán otras palmeras de la especie Phoenix dactylifera. Para ello, la entidad se dirigiría a los viveros Green Club, empresa de Elche que tiene como logotipo una pelota y unos palos de golf.

No resultaría nada halagüeño maquillar un palmeral histórico, con ejemplares que superan los 14 metros de altura y los 150 años de antigüedad, con nuevas palmeras con el fin de hacer más atractiva la inversión hotelera. Debe subrayarse que el mayor interés de este paisaje vegetal, junto con su estructura geométrica y su ubicación al borde del litoral, lo establece la edad de las palmeras que alberga.

Hay que destacar que el PGOU define el palmeral y los pinares de la finca Ferrís como “elementos de interés científico ambiental”, quedando como zona delimitada en los planos para “preservar sus condiciones paisajísticas y ambientales mediante la ordenación turística y paisajística de la zona en base a sus condiciones ambientales”, y añade: “Se deberán integrar los usos permitidos con el carácter paisajístico, realizando un estudio adecuado de vistas y ambientes”. Por tanto, el objetivo parece ser homogeneizar este sector, que tiene diferentes planes y usos, para que el palmeral quede bien integrado en el complejo hotelero.

Asimismo, hay que recordar que los planes especiales de protección de costas comprenden las zonas clasificadas como suelo no urbanizable lindantes con la zona marítimo terrestre: “El Plan Especial tiene como objetivo básico y fundamental la protección de la costa, preservándola de cualquier edificación, quedando su régimen de suelo adscrito a lo dispuesto por los artículos aplicables de la legislación urbanística”.

Y es que en las inmediaciones de la cala Lo Ferrís el “muro de la vergüenza” podría ocultar un interés urbanístico y especulativo. El vallado es una cicatriz más en un paraje ya herido por la falta de mantenimiento y muerto de sed, que ahora puede ser también objeto del hambre voraz del ladrillo.

Uso social

Donde unos pueden ver puro interés económico, otros insisten en el uso social y tradicional del palmeral. En este sentido, “Salvemos Lo Ferrís” señala que este entorno está muy vinculado a las tradiciones y costumbres de Torrevieja, como el Día de la Mona.

Nuestra Constitución, en su artículo 45, dispone que todos los ciudadanos tienen “el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo”. Así, “los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva”. Y para quienes lo violen “se establecerán sanciones penales o administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado”.

Por su parte, la normativa comunitaria en el artículo 130 del Tratado Constitutivo de la Unión Europea indica que “la política de la Comunidad en el ámbito del medio ambiente contribuirá a la conservación, la protección y la mejora de la calidad del medio ambiente, la utilización prudente y racional de los recursos naturales y el fomento de medidas a escala internacional destinadas a hacer frente a los problemas regionales o mundiales del medio ambiente”.

La histórica finca Lo Ferrís, famosa por sus palmerales y dunas, constituye un idílico paraje que debe ser conservado por todos, empezando por sus propietarios.

La plataforma está recogiendo firmas de vecinos y usuarios del paraje para enviarlas al ayuntamiento junto con un escrito en el que advierte de las posibles ilegalidades en las que incurre el “muro de la vergüenza”, como la ocupación de la cañada real costera, un terreno que es de todos.

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